Los gobiernos no apagan incendios, la gente lo hace

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Por: Félix Reojas Aguayo // Los incendios no los apagan los gobiernos, los apaga la gente, los brigadistas, los bomberos, los guarda parques, los que se han preparado para eso, los voluntarios y hasta la lluvia.

 

 

Por: Félix Reojas Aguayo // Los incendios no los apagan los gobiernos, los apaga la gente, los brigadistas, los bomberos, los guarda parques, los que se han preparado para eso, los voluntarios y hasta la lluvia.

Después de lo ocurrido en la Sierra Zapalinamé en Saltillo, queda claro que la gente está más atenta de la naturaleza, a pesar de que fue la gente quien inició el incendio.

La ciudadanía está más en contacto con las noticias y participa. La información que llega a todos a través de las redes, permite contrastar nuestra realidad con otras realidades y nos damos cuenta que no estamos tan mal, pero también sabemos que es posible estar mejor.

Este accidente -porque eso es lo que fue- no debe ser motivo de linchamiento de unas personas que no tienen las habilidades para salir al campo; simplemente porque nadie los educó, nadie los preparó y nadie los previno, ni vigiló. Debe tomarse como una lección que permita a todos hacer mejor las cosas en el futuro, otra y otra vez hasta que todos logremos una educación cívica que permita una sana convivencia entre las personas y estas con la naturaleza.

Los accidentes se van a seguir presentando y debemos estar preparados cada vez mejor, para aspirar a que lleguen de manera más aislada. Tenemos que desarrollar las habilidades necesarias para responder con mayo prontitud y eficacia, pero sobre todo, ciudadanos y autoridades debemos estar más consientes de que la prevención será fundamental en el futuro.

En esta ocasión sucedió en la capital, dicen los que las contaron que se quemaron 450 hectáreas equivalentes a 4.5 kilómetros cuadrados. Suena como un montón de metros. Se escucha como que son muchos. Y no los supimos proteger ni como ciudadanos ni como autoridades y eso viene a ser el menor de los problema, Coahuila tiene una extensión de 151 mil 595 kilómetros cuadrados.

¿Quién está ahora protegiendo y vigilando los 151 mil 590 kilómetros cuadrados que no se quemaron? Y de esta misma pregunta se podría pasar a revisar si estamos preparados en el resto del Estado, y si se han desarrollado políticas públicas que lo tengan contemplado. Estará el Ejecutivo, a través de la Secretaría del Medio Ambiente consciente y desarrollando acciones al respecto? El legislativo podrá aportar iniciativas que protejan y regulen al respecto?  Somos los ciudadanos capaces poner de nuestra parte para cuidarnos a nosotros mismos y a nuestra medio ambiente? En definitiva, es una responsabilidad compartida con la que todos debemos estar comprometidos.

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